Lo amaba mucho; disfrutaba cada minuto que pasaba a su lado. Las largas y tendidas conversaciones que entablabamos.

Era feliz tan a su lado, pero mi familia siempre negaba lo nuestro. No lograba entender por qué lo ignoraban y actuaban como si él no estuviera ahí; eso me enfurecía mucho.

Me rompió el corazón el día en el que finalmente se fue y se llevó consigo una parte de mí. Al principio no podía entender lo que sucedía, pensaba que mi familia mentía, pues siempre se oponían a nuestro amor.

Ahora que comprendo lo que sucedió. Aquello que me resulta imposible de creer. Lo extraño tanto y odio las pastillas que debo tomar ahora, pero debo aceptar que él nunca existió, pues era una alucinación causada por mi esquizofrenia.

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