Me llaman facineroso por dedicarme a mi pasión, habiendo tantos malhechores en el mundo y centran su atención en un simple artista, de dónde vengo a eso le decimos “cortina de humo”.

Estoy convencido que cada una de las personas en este mundo, tiene un propósito y al menos una habilidad única, aunque lamentablemente la sociedad, Lo ve como algo malo, lo ve como una enfermedad, algo de lo que se debe tener vergüenza.

En mi caso, a mi habilidad le dicen “cleptomanía”, comprendo perfectamente la molestia de las personas, más de una vez llegué a pensar en cómo es que se sentirían, los familiares de los difuntos que exhumé.

Pero mi convicción siempre ha sido clara, desde aquella fugaz ocasión en que, pude ver a Dios, surgió en mí la necesidad de inmortalizarlo, y así todos pudiesen conocer la verdad.

Familia, amigos, mujeres, tiempo, esfuerzo, vicios y deseos,  todo lo he sacrificado por mi devoción a mi obra, mi regalo para los que están por venir, mi legado para el mundo.

Las últimas semanas me sentía vacío y decepcionado de mí mismo, sin importar cuántas extremidades u órganos implementará en la escultura, mi alma me decía que hacía falta algo más, algo que ningún cadáver podría ofrecerme.

Abatido y al borde del suicidio fue cuando la vi por mi ventana, esa hermosa joven podría ser la pieza faltante en mi trabajo, pero debía saber si ella realmente era digna para ponerle punto final a mi obra.

Desde ese día empecé a saludarle cortésmente desde la distancia, ella debía identificarme como una figura amable e inofensiva, de otro modo ella jamás se acercaría a mí.

Al paso de los días empezamos a tener contacto, más allá de un simple saludo y despedida, las conversaciones se convirtieron en tardes enteras hablando el uno con el otro, en cuestión de semanas, ella me buscaba para conversar y pasar el día juntos.

No lo negaré, yo también tenía el deseo de buscarla tan sólo para escuchar su voz, tan sólo para poder estar junto a ella, comenzamos una amistad que se convirtió en cortejo, mismo que terminó en una relación sentimental, compartimos nuestros pasados, nuestro presente y hubiéramos podido compartir nuestro futuro.

De no ser, porque una mañana, una voz penetrante me dejó atónito con solo una frase, “termina con el propósito”, volvieron a mi mente los planes para fusionarla eternamente al resto de cadáveres, siendo ella la única luz en el abismo de la imperfección.

Para que la escultura estuviera completada, ella debería seguir viva, pero ahora mi alma estaba confundida pues a pesar de mi convicción, no quería hacerle daño a ella.

Pero de lo contrario mi mente no me dejaría vivir en paz nunca más, estar tan cerca de lograr mi objetivo y no poder hacerlo por el deseo de darle un futuro, a la única persona en la que he confiado.

Si obedezco a mi alma, mi trabajo quedará inconcluso, y si obedezco a mi espíritu no podré seguir viviendo sin ella.

Ahora todo está claro, yo comencé esto, así que depende de mí terminarlo.

-nota de suicidio hallada por el investigador, alias “REMC” se adjunta conclusión del investigador-

El sujeto tuvo éxito en completar el recipiente, más sin en cambio al no completar el ritual correctamente la creatura que invocó es completamente impredecible, se recomienda eliminar todo rastro de evidencia en un radio de tres km.

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