No es que piense en ti todo el tiempo,
no es que escuche tu nombre en el viento,
no es que me enojes de vez en cuando,
no es que me sonroje cuando me estas mirando.

Ni tus suaves y tiernos besos,
ni esos hermosos ojos traviesos,
ni la risita tonta que me provocas,
ni si quiera la forma en que me tocas.

Nada de eso me causa locura,
nada de eso me causa tortura,
nada de eso me hace morir,
nada de eso me hará vivir.

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